Robots Japoneses de La decada del 60 en el Brooklyn Museum of Art

Una de las colecciones de robots privadas mas importantes se expone en NY.
Estos juguetes japoneses de la era atómica, contruidos en ojalata, vestidos como samurais entraron en los USA en los 50 y 60. Los robots se desplazaban como tanques, lanzaban luces y fuego. Cuando los robots eran nuevos, estaban fabricados a partir de latas recicladas en Japón que dejaban los soldados durante la ocupación estadounidense. Los chicos albergaban la fantasía de que estas máquinas guerreras tenían como destino conquistar la Tierra y el espacio exterior, pero, en su mayoría, sin armas. Sí, en cambio, contaban con lo que, en ese momento, parecía ser lo último en materia de dispositivos electrónicos -antenas de radio, teléfonos, cámaras y aparatos de televisión- y, como tales, representaban el papel de precursores de la revolución tecnológica. Estos juguetes de la cultura pop ayudaban a vender los productos electrónicos japoneses al mundo.

Robert Lesser, coleccionista, de Manhattan, colecciona estas piezas desde 1980, formo su colección de 230 robots, una de las mejores en manos privadas. Hoy la exhibe, por primera vez, en “Robots and Space Toys: The Robert Lesser Collection” (Robots y juguetes espaciales: la colección Robert Lesser), una exposición en el Museo de Arte de Brooklyn que está abierta al público hasta el 28 de enero. El coleccionista comenzo su hobbie coleccionando historietas y las revistas sensacionalistas que amaba en su infancia, luego colecciono juguetes que representaban a personajes de dibujos animados como el Ratón Mickey, Popeye, el Pato Donald y Betty Boop. En 1980, después de haber coleccionado todos los juguetes de dibujo animado que quería, se pasó a los robots. Su colección recibió un gran impulso en 1987 cuando vendió sus juguetes de historieta en 750.000 dólares al agente de juguetes de Nueva York Alexander Acevedo (quien los revendió, a su vez, a un coleccionista de St. Louis). Para Lesser, los robots simbolizan todas las fantasías del siglo XX presentes en las películas, las tiras cómicas y los libros. Y se maravilla frente a su infinita variedad, lo cual explica por qué tiene 15 ejemplares de “Robby the Robot”, el héroe alto y sin rostro con un traje espacial negro que se desplazaba en un planeta acosado por el viento en la película de ciencia ficción de 1956, “Planeta prohibido”. Kevin Stayton, presidente del departamento de arte decorativo del museo organizó la muestra, se mostró conforme: “Estos robots son increíblemente atractivos, pero también siniestro.”
Y, como todos los objetos, reflejan los períodos en los que se produjeron. La evolución de su diseño siguió el cambio tecnológico del siglo XX. Las formas angulares, de la era de las máquinas impulsadas por mecanismos de relojería de los primeros robots, se asemejan a los automóviles y tostadoras más o menos cuadrados de comienzos del siglo XX. En los años 50, se transformaron en criaturas espaciales de la era atómica, más curvas y operadas a batería. La próxima etapa surgió a fines de los años 60, después que el hombre había pisado la luna, cuando los robots tenían rostros humanos y se parecían a astronautas. Los robots que vinieron después estaban, principalmente, hechos de plástico y no se coleccionaban con el mismo fervor.